A medida que envejecemos, tenemos la tendencia a perder parte de nuestra capacidad auditiva. Sin embargo, esto no es como si bajáramos el volumen y todo fuera más silencioso. Más bien, lo que ocurre es que algunos sonidos tienden a verse más afectados que otros. Y esto tiene un impacto real en nuestra capacidad para comprender el habla. Dediquemos un momento a aprender más al respecto.